Deberíamos poner más atención, sobre todo quienes estamos vinculados al área de la comunicación.

Publicado por DCS | Dic 13 2009 | Insumos para el pienso

Ahora que pasaron las crispaciones electorales (en Uruguay) quiero rescatar un tema que desde siempre llamó mi atención y, particularmente durante los meses de campaña, me ha hecho sentir maltratado, subvalorado, menospreciado en cuanto interlocutor. Seguramente es un tema que también se presenta más allá de las fronteras del paisito. Es un tema sobre el que todos, creo, deberíamos poner más atención; fundamentalmente aquellos que de alguna manera estamos vinculados al área de la comunicación.

Tiene que ver con esas piezas de comunicación que se siembran al voleo por cuanto medio se tiene a disposición (prensa, tv, web o el que sea) y, en líneas generales, nos tienen a todos como público objetivo.

Desde hace mucho rebota en mi cabeza una pregunta, de la que podrían desprenderse distinas variantes pero que al final apuntarían todas a la misma cuestión: qué nos quieren decir cuando nos dicen?, de qué nos tratan cuando buscan acercarse a nosotros?, qué ven cuando hacia nosotros miran? (nos ven!?).

La cuestión que planteo no tiene que ver con familias ideológicas ni con “ismos” de ninguna especie; me animo a decir que tampoco tiene que ver directamente con candidatos o estrategias de comunicación. Se me ocurre que es algo mucho “menor” y tenga que ver con quienes terminan la cocción antes de servir la pieza, o sea, gente como yo, que llegado el momento de entregar el material tiene que resolver “con lo que hay” y en el menor lapso posible. También atañe al responsable de decir “está okey, trafíquenlo” (suponiendo que para dar el OK haya algún “responsable“).

Mis colegas, y los de quienes esto hicieron, saben que en ese momento de resolver “con lo que hay” uno tiene, dentro de ciertos límites, mucha libertad; uno puede resolver, con mayor o menor solvencia y creatividad, de la manera que crea más conveniente. Y es aquí donde creo que se han gestado cosas como estas que aquí comento.

Durante la campaña que pasó, la primera vez que esto llamó mi atencón fue cuando la comunicación del Dr. Lacalle comenzó a manejarse con lo de Qki. Ya lo comenté como “a la pasada“, en otro post, aquel día en que me hicieron saltar una chaveta.

Según leí, en una nota referida al acierto que suponía la utilización de Qki, al Dr. Lacalle le dicen Cuqui desde chiquito por su afición a determinada galletita (cookie). Me pareció simpático. Ahora… la primera vez que leí Qki me costó, para mi decía “cu-ca-i“; por qué lo ponen así!?, pensé. Después de rumiarlo un poco le encontré su lógica; retorcida y poco práctica, pero la tiene. Cándido, pensé otra vez: “capaz que hacen toda la campaña en letra minúscula, como para dar un tono más mesurado evitando altisonancias… porque sino, pifiaron, hay mayúsculas que no van a poder utilizar, salvo excepciones“. Mi vieja no lo entendió, mi hija tampoco.

Usemos su lógica: Qki se puede leer cuqui, como Tcito se puede leer tecito. Pero con la misma lógica, Lacalle no se puede leer como lacalle sino que se lee como eleacalle y tampoco Partido Nacional se puede leer como partido nacional, sino que se lee como peartido eneacional; me siguen? (‘toy errado?).

Con un creativismo destacable hicieron pedazos lo que tantos se empeñaron en enseñarnos desde que abrimos los ojos al mundo. Podemos entendernos, comunicarnos, gracias a la utilización de códigos comunes; de entre ellos, el más rico y también más intrincado, es el idioma, nuestro idioma, esa maravilla de “cosa viva” que es el idioma español. Todo código se apoya valores predeterminados y estables, si perdemos esos valores no podemos decodificar, no podemos “traducir” porque nos quedamos sin equivalencias. Para el caso del idioma, si lo que equivalía no equivale más, deja de ser útil como herramienta de comunicación y su consecuencia inmediata es que dejamos de entender.

Como de lo que estamos hablando es de la comunicación del Dr. Lacalle (ex Presidente de la República) perteneciente al Partido Nacional (nada menos que en tiempos de campaña electoral) podemos decir, seguramente, que al candidato de uno de los partidos políticos más longevos y por ello respetables del mundo, por obra y gracia de algún(os) rupturista(s) creativo(s), se le fue la comunicación al carajo.

La lógica de construcción del Qki me hace volver a una de las preguntas del comienzo: qué nos quieren decir cuando nos dicen?

Pasaron las internas y llegó la elección nacional, un rápido acuerdo entre partes tuvo como resultado la fórmula Lacalle-Larrañaga; aquellos genios frotaron la lámpara y apareció la fórmula del equilibrio: LA•LA 2K9 (versión oficial; no es una interpretación libre de mi autoría).

Como me dijo una vecina (“blanca” y “peleadora“, una divina) que los votó siempre: “no entiendo por qué ponen esas cosas, una ya no entiende…“. Cómo hacer para creerles si no se entiende lo que dicen y de lo que se entiende se desconfía porque no se sabe si se entendió bien? (déjense de joder!)

–––

Me voy a ensillar el mate; hagan de cuenta que llegó la tanda, les doy tiempo para estirar las piernas y buscar un refrigerio, pero vuelvan que todavía queda un ratito.

–––

Como dije, lo anterior llamó mi atención al comienzo de las campañas, esto que sigue, lo hizo en la última semana.

Por cuestiones de salud voy a obviar dos cosas: todo lo que pasó en el medio y la comunicación de los candidatos locales; de estas últimas sólo diré, evitando calificar a alguna de impresentable, que destacaron por el trabajo temporario que generaron (que no es poco darle trabajo a la gente!).

De lo que hizo el Frente Amplio para la elección nacional se han escuchado muchas opiniones coincidentes en que le bastó con dejar hacer al Partido Nacional; son opiniones que, como la mía, pueden dar para alguna discusión.

Lo que a mi me resulta indiscutible es la torpeza de quienes manejaron la gráfica de la fórmula Mujica-Astori. Tradicionalmente, en gráfica, en prensa, una imagen se utiliza para certificar, para respaldar la veracidad de lo que un texto expresa. El texto es vehículo del discurso y la irrefutabilidad de lo que vemos en la fotografía lo certifica.

Hablo de torpeza (lo mismo que para el caso del Qki), de facilismo, de liviandad para encarar el trabajo asignado, porque quienes a esto estuvieron relacionados son, por lo menos, eso: torpes facilistas. Quienes a esto estuvieron relacionados no son “poco profesionales“, no lo son en absoluto. Por no adjudicar intencionalidades, prefiero quedarme en la torpeza sin llegar a hablar de estupidez, porque no estoy en condiciones de establecer si efectivamente son estúpidos o será cierta aquella eterna sospecha de que somos nosotros a quienes, desde el aparato (político, mediático o del corporativismo que ustedes elijan), siempre se trata de estúpidos.

Un gobierno honrado, un país de primera” reclamó para sí la comunicación frenteamplista, y endosando el reclamo están el mismísimo Pepe y Danilo. Como la imagen de Mujica no terminaba de “cerrarle” a mucha gente, hubo que mostrar que verdaderamente podía verse “presidenciable” y se buscó certificarlo con su foto y la de su compañero, en una composición que muestra una dupla con mucha “pinta de uruguayo endomingado“, cercana a la gente y de prestigio internacional. Es “astuto“, que siendo la fórmula Mujica-Astori, se haya alterado el orden para que la imagen se leyera como Astori-Mujica, al tiempo que a Danilo se lo vuelca a la izquierda y a Don José hacia la derecha (como para empardar) y todo ello sin que se pierda su posición natural: Mujica está a la izquierda de Astori y viceversa.

Hasta ahí venía bárbaro, pero todo se desarma con la hoja de votación (“quién fue el pelotudo!“, podría gritar alguien exasperado). Por qué dieron vuelta la foto? Fue una “distracción“? No había presupuesto para una imagen nueva? No pensaron en que, justito al momento de votar –ese momento en que seguramente todos nos sentimos responsables y comprometidos socialmente como en escasas ocasiones más–, el elemento que entregan al votante para expresar su voluntad es una absurda mentira!? Quién se hace cargo de que, cuando el votante está más sustancialmente comprometido con la opción política que se le propuso y les da el “sí, quiero”, ustedes lo atropellen con tamaña barbaridad? Al final, la imagen de la hoja de votación no hace otra cosa que certificar aquella frase que oportunamente se puso en boca de Don Pepe: “como te digo una cosa, te digo la otra“.

Ya termino.

A lo escrito, quiero agregar un par de cosas.

• Este mismo facilismo puede encontrarse en cualquier área de actividad que quiera auscultarse del Uruguay contemporáneo; no es patrimonio exclusivo de las campañas de comunicación política ni de los torpes que diariamente realizan piezas como las de arriba.

Los torpes a los que se refieren estas líneas, no están solos. Quiero partir de la base, por una cuestión de conceptos, de que son gente bien intencionada y que en el trabajo realizado pusieron su mejor esfuerzo; de eso viven, en ello encuentran la dignidad que les resulta necesaria y con eso ganan el pan que llevan a su casa; nunca duden que por esas personas siento el más profundo respeto. Su desempeño laboral (que no profesional) es torpe, aunque nos entreguen lo mejor que tienen para dar (cosa que muchos, a pesar de todo, agradecemos sinceramente).

Escribí que no están solos y lo hice porque a estas personas alguien las contrató para hacer lo que hicieron, alguien supervisó lo que hicieron y alguien dijo que lo que habían hecho estaba bien y merecía comunicarse. Entre los “alguien” anteriores hay dos que seguramente pertenecen a la empresa que produjo los materiales y un tercero (uno, por lo menos) que pertenece a la estructura partidaria; estos “alguien” son tan torpes y facilistas como los anteriores y no me cabe duda de que al último, le corresponde la responsabilidad de que gran cantidad de uruguayos durante los meses de la pasada campaña electoral, hayamos presenciado, atónitos, la manera descarada en que desde “las estructuras” se nos trata de pelotudos. Ya está, muchachos; ya resulta demasiado.

Para terminar quiero dejar una invitación a mis colegas, y a los de quienes estas piezas hicieron, y a quienes forman comunicadores a nivel terciario, y a quienes venden cursos de “diseño gráfico”, qué les parece si comenzamos a tomarnos un poquito más en serio lo que hacemos? Qué les parece si nos dejamos de “currar”? Qué les parece si aparte de preocuparnos del último programita que salió, comenzamos a atender un poco más el contenido? De verdad, esa cantidad de “astucias” que diariamente volcamos a los medios nos está haciendo mal. Es cierto que, generalmente, lo que hacemos es para algún “alguien” que puede ser poco escrupuloso (o directamente un nabo), pero también es cierto que lo que ese “alguien” se lleva es resuelto, en gran medida, por nuestro aporte personal. Vamo’a ponernos las pilas?

Creo que es buen momento para dejarse de joder.

Ahora sí terminé, saludos.

6 comentarios por ahora

 

6 Responses para “Deberíamos poner más atención, sobre todo quienes estamos vinculados al área de la comunicación.”

 

  1. lamolle

    Nooo…!!! Escribí un comentario larguísimo y cuando apreté enviar me dijeron que faltaba completar el nombre. Pero al volver, el texto ya no estaba. Ta, que lo escriba otro.
    Lamolle

    22 Dic 2009 at 12:16

  2. DCS

    fá! a todos nos ha pasado alguna vez… pero dale, hacele una fuercita y escribilo de nuevo, me interesa (edito: seguramente le interesa a todos quienes se tomen el tiempo de leer el post). saludos.

    22 Dic 2009 at 12:41

  3. Jorge

    Dame tiempo flaco, dejá que mastique el texto, que está larguito, y te doy una opinión, de atrevido no más, porque en verdad no me acredita credencial alguna.

    22 Dic 2009 at 17:54

  4. DCS

    Hola Jorge, rumiá tranquilo y enteranos de tu opinión, que en esto no hay más atrevidos que quienes nos maltratan de la manera en que se muestra arriba.

    25 Dic 2009 at 23:16

  5. Silvia

    Hola , què tal,? la verdad que me sentì muy identificada con tu comentario. Se me ocurrieron muchas otras cosas màs que a veces me crispan. Desde por ejemplo los carteles de venta de algunos comercios con faltas de ortografìa para llamar la atenciòn (incluso el nombre del propio comercios) hasta el tamaño del sobre de votaciòn tan chico que daba como para pensar y para hablar sobre los significados, sobre los mensaje que nos dan. En fin…podrìa seguir reflexionando como vos, pero en definitiva: me gustò lo que escribiste.

    Te mando un saludo!

    09 Ene 2010 at 23:31

  6. DCS

    Gracias Silvia, otro para vos.

    10 Ene 2010 at 13:04

Trackback URI | Comments RSS

 

Déjame tu comentario